6.07.2007

"Un ayudita, por favor"

El reportaje en la tv hablaba de un proyecto artístico/pedagógico que busca la transformación social através del arte. "Historia de los Andes Mágicos", creado y producido por dos mujeres milagrosas: Anabelí Pajuelo y Milagros Esquivel. El proyecto es fabuloso (se llama Generarte), la obra de teatro que hoy está en cartelera en uno de los teatros más prestigiosos de Lima tiene un nivel excelente, pues todos los niños y jóvenes actores lo hacen realmente bien. Pero había algo que no me gustó en el reportaje. Un tufillo que ya sentí antes...algo así como "miren a estas heroínas..oh! la ayuda social..." La voz en off hablaba que los profesores del proyecto trabajan ad-honorem. No es así. No es gran sueldo, pero ahí se defiende la idea de que los profesionales que trabajan en ese proyecto deben ser remunerados. Al final del reportaje, la conductora elogia el proyecto y cuenta que las productoras están buscando un espacio para continuar desarrollando su trabajo con los chicos y si alguien que está viendo el programa puede "apoyar" este extraordinario proyecto. Apoyar, ayudar...es hora de dejar de lado esos verbos y sobretodo una actitud que no le hace bien al desarrollo social y cultural en el Perú. Es hora de encontrar maneras de volver economicamente viables iniciativas éticamente ejemplares como ésta. Porque el trabajo que Milagros y Anabelí hacen en Lomas de Carabayllo (una comunidad pobre y joven de la ciudad de Lima, construída sobre un relleno sanitario) busca y logra (eso es un hecho) mejorar las condiciones de vida de la gente que vive ahí. Esos chicos podrían pertenecer a cualquier pandilla o barra brava. O entonces podrían estar destinados a seguirle los pasos a sus padres y volverse costureras, obreros, sin ninguna otra perspectiva de vida, sin la posibilidad de conocer y escoger otro camino. Pero hoy varios de esos chicos han descubierto un potencial artístico que no sólo sirve para volverse artista, sino para desarrollar una forma diferente de viver su condición ciudadana. El que ellos descubran y entiendan de arte sirve, sí. Le sirve a ellos y a su sociedad. No como sirve comprar un micro-hondas, que calienta nuestra comida. "Servir" puede tener un significado que supere la relación utilitaria que le acostumbramos a dar a esa palabra. Arte y cultura sirven para devolverle a los individuos y al espacio público (donde viven) una condición humana que los conceptos de libertad y libre mercado por sí sólos no han conseguido construir. La democracia necesita del arte y de la cultura para darle a sus ciudadanos otras posibilidades de vivir y de interpretar sus realidades. Sin miedo, lo voy a decir: arte y cultura le da a los individuos no sólo la posibilidad de discutir sino de transformar su realidad. Los chicos que actúan en la obra mencionada tienen hoy una oportunidad de oro de escoger otros caminos y aprender nuevos conocimientos que los lleven a otra vida (no pensemos por favor sólo en términos de éxito económico, que también se los deseo), Lomas de Carabayllo debe de haberse transformado por el trabajo de estas dos mujeres emprendedoras, así como ambas deben haber modificado mucho su entendimiento sobre los alcances de este tipo de trabajo de arte en comunidad. Así que dejémonos de hablar de "ayudarlas". La sociedad, el estado, la empresa privada, los "órganos competentes" deben abrir los ojazos y encontrar maneras de hacer de estos esfuerzos algo más legítimo y consistente que "esfuerzos". Que Milagros y Anabelí puedan pagar sus cuentas por un trabajo ejemplar como el que hacen. Que los logros de este proyecto continúen y encuentren nuevos espacios de exposición e intercambio, que el desarrollo de estos chicos no se detenga. Que la gente vea este proyecto no con ojos de "acción social", sino con la consciencia de que éste es el tipo de trabajo que necesita ser hecho y estimulado. Por eso, no más "apoyo". Nadie "apoya" una empresa que es necesaria para la sociedad. Por eso, gestionar, estimular, incentivar. Se estimula la empresa que le beneficios a un país. Entonces, señores, incentiven el arte y la cultura representado por proyectos como éste.

5.31.2007

El arte no puede ser desvinculado del mercado (aunque sea para hablar de amor y a mí me encantan las historias de amor)

El teatro está vivo, mucho más vivo en el vendedor callejero que se las arregla para que el peatón preocupado con millones de cosas todavía pare y lo escuche. En el circo digno, aunque pobre. En cualquier obra de teatro realista que mueve algún hilo fino en nosotros, bien al fondo, lo que no es frecuente. No es una cuestión de estilo, pues debe haber espacio para todos ellos. Es cuestión de no dejarse tragar por la estética novelera, por el buen gusto que hoy no es más dictado por lo erudito sino por la cultura de masas. Contra-contra-contra cultura. La propaganda que divulga la obra como si fuese una película, un banco, la nueva novedad. Arte y mercado. Cómo diablos deberían hacer para vivir juntos sin que el segundo devore al primero? Eso es posible? No creo en el teatro que se contenta con "representar bien", como si contar una historia excluyera la posibilidad de indagar sobre el lennguaje más conveniente para hablar de algo. No creo en la dialéctica forma-contenido. Ni creo que cada asunto haga que un a forma emerga. Pues dependerá de los artistas involucrados y de las intenciones en juego. El gran villano y la gran diva en nuestras obras, alzado a la condición de prima dona por el público, es el mercado. La gente va a ver el Hamlet de xxx, el Rey Lear de xxx, y etc. Arte y mercado deben ser problematizados juntos en la propia génesis del trabajo artístico. Olvidarlo, negarlo, irgnorarlo, rechazarlo evidencia una cierta miopía que en algunos expresa ignorancia o cierta ingenuidad y en otros un cinismo acorde a estos tiempos.

11.24.2005

Não foi na quarta feira, foi na quinta

Subir no ônibus e sentar ao lado de alguém, de alguém que nunca vi. Não estou atuando, seria um deserviço ao tipo de percepção que gostaria despertar nesse ou nessa passageiro (a) (em trânsito) Sento e olho pela janela: as ruas, os carros, outros ônibus...o calor se novembro e o horário me fazem pensar que talvez esta não seja uma ação para ser levada à sério. Mas é.
A fingida indiferença do homem careca que se sintiu intimidado por uma menina que falava em cantar e exaltar a beleza da velocidade...mal olhou para a minha cara.
O jovem com fone de ouvido que me ouvia com um simpático receio e que me disse que nunca havia pensado na velocidade do ônibus...
O homem para quem mostrei a pintura decadente que é toda vez que atravessa alguma das pontes do rio Tietê... os prédios-promessa de progresso, o concreto que monopoliza todo o nosso olhar, o nosso senso de cidade..passar pela ponte da cidade jardim com um cicerone que te mostra discretamente e quase sem querer o atributo de beleza escondida que assoma em cada canto desta feia cidade.
Não atuei, quero pensar que fui mais um objeto dessas palavras e que a minha atitude foi a não atitude.
O ônibus é uma promessa de descobertas que mal começamos a explorar. O ônibus é o lugar de encontro entre gente que não quer saber da vida do outro. E a passagem pode virar destino. O trânsito é a vida, o entrelugar é o presenteç o eterno gerundio de quem vive fazendo planos para o futuro e lembrando do que já foi.
Serei objeto em trânsito. E serei objeto de descobertas.

11.08.2005

Ação

4a feira - 23 de novembro às 20hs00.
Saindo do terminal metrô Barra Funda:
ônibus 875P
METRO BARRA FUNDA (ida)
METRO ANA ROSA (volta)
Nós estaremos lá!
"Nós afirmamos que a magnificência do mundo enriqueceu-se de uma beleza nova: a beleza da velocidade." Marinetti.

Por que não gosto de teatro

"TREPLEV - (...) Além disso, ela sabe também que eu não acho teatro importante. Ela, ela adora o teatro, pensa que está servindo a humanidade com sua arte sagrada enquanto eu acho que o teatro contemporâneo não passa de uma mediocridade e tradições empoeiradas. Qaundo se abre o pano vemos um crepúsculo, de luz artificial, e três paredes dentro das quais esses gênios, esses sacerdotes da arte sagrada mostram como as pessoas comem, bebem, amam, andam e usam suas roupas; e, quando em meio à vulgaridade das imagens e do diálogo eles tentam pregar alguma moral, é uma moralzinha pequena, fácil de compreender e indicada para consumo doméstico; e quando o que me oferecem são milhares de variações de exatamente a mesma coisa, da mesmíssima coisa - então eu fujo, eu fujo do mesmo modo que Maupassant fugia da Torre Eiffel, que lhe destroçava o cérebro com sua vulgaridade.
SORINE - Mas não se pode passar sem teatro.
TREPLEV - Precisamos de novas formas de expressão. Precisamos de formas novas, e, se não pudermos tê-las, é melhor que não tenhamos nada."